¿QUIERE QUE LE TRADUZCA ESTA PÁGINA? ¿SEGURO QUE SE ATREVE?
Publicado en la Guía de inter.net, num. 8 (marzo 2003)
Últimamente las academias de idiomas no sólo comparten su tendencia a centrarse en la enseñanza del inglés, sino su propensión a cerrar. Habrá fallado el modelo de gestión o el criterio financiero o la política de despliegue y apertura de franquicias. No lo sé. Pero desde luego lo que no ha fallado es la demanda, porque sigue siendo imprescindible el conocimiento de la lengua inglesa, especialmente en Internet.
Todavía es cósmica la distancia estadística entre los contenidos en inglés y en español en la Red. A veces, en tu exploración de la selva de páginas web te llevas sorpresas agradables hispanófonas, pero en cuanto desciendes a los detalles, lo que realmente te vale está en inglés.
Estamos acostumbrados en la Internet hispana a contar lo obvio, las generalidades, lo introductorio, los prolegómenos. Cuando hay que meterse en harina de verdad, las páginas en español enmudecen. Por supuesto, hay honrosas excepciones que no alteran la impresión general.
De modo que el inglés sigue siendo la lengua de la Red y en ella encontramos pretendidas ayudas a la interpretación de lo que queda al otro lado de nuestra barrera lingüística.
Hace años conocí a una aspirante a traductora que se empeñaba en traducirlo todo con absoluta literalidad. Por ejemplo, era capaz de pasar del castellano al inglés expresiones como: "the cathedral of Saint Christopher from the Houses", para hablar del principal templo de la ciudad mexicana de San Cristóbal de las Casas, en el Estado de Chiapas.
Algo así le ocurrió a mi hija cuando, buscando en Internet cosas sobre el actor que encarna a Frodo Bolsón en la versión cinematográfica de la novela de Tolkien, tropezó con una página en inglés que parecía interesante y usó la ayuda para su traducción en el buscador. Cuál fue su desconcierto cuando le apareció la frase: "elija madera del Jordán", en lugar de Elijah Jordan Wood. Ni siquiera ponía, "Elías Jordán Bosque", que habría escrito la pseudotraductora 'from the Houses'.
Por supuesto, tuve que tomar medidas. La primera: este verano mando a mi hija a estudiar a Irlanda. La segunda: tengo que explorar esas pretendidas herramientas de ayuda a la traducción.
Se me ocurre que una prueba de fuego es someter al traductor a traducir a la inversa el producto de su primera versión. Y el resultado es... incalificable. Probemos con una frase de este artículo escogida al azar. Le sugiero que comience a leer primero la última columna, a ver si caza algo.
| Texto
original |
Texto
traducido al inglés |
Texto
vuelto a traducir a español |
| Conviene
que nos apliquemos en el aprendizaje de la lengua común, y como por ahora
en Internet la comunicación no verbal, la de los gestos, no funciona, tendrá
que ser el inglés. |
It
agrees so far that we are applied in the learning of the common language
and, like upon Internet the nonverbal communication, the one of the gestures,
it does not work, it will have to be the English. |
Conviene
hasta ahora que nos aplican en aprender de el lenguaje común y, como sobre
Internet la comunicación nonverbal, el que esta' de los gestos, él no trabaja,
él tendrá que ser el inglés. |
El dicho italiano "traduttore, traditore" adquiere dimensiones insultantes en el formato universitario de la lengua de Tarzán.
Creo que ya es bastante difícil tener clara una idea, conseguir expresarla apropiadamente y que el destinatario del mensaje capte lo esencial de nuestra intención, para que encima nos veamos 'asistidos' de esta forma en el proceso de comunicación del mundo globalizado.
La conclusión es que conviene que nos apliquemos en el aprendizaje de la lengua común, y como por ahora en Internet la comunicación no verbal, la de los gestos, no funciona, tendrá que ser el inglés, en la academia que todavía no haya cerrado.
Pero los problemas no terminan cuando superas tu formación lingüística, sino que vuelven cuando ya manejas el idioma, pero tu ordenador no.
Ocurre que al instalar el procesador de texto no fuiste previsor y dejaste sin configurar las listas de autocorrección en inglés, o bien que la instalación básica no las tenía contempladas. En cuanto el programa detecta un texto mayoritariamente inglés, quiere corregirlo, pero no sabe cómo. Con impaciencia, el programa te pedirá que le instales su diccionario de campaña de inmediato, y te hará la vida imposible. Da igual que le digas que no revise la ortografía, la sintaxis ni el modo de vida americano de tu texto. ¡Quiere su herramienta para poder enmendarte la plana en su idioma preferido! Lo que no hay forma de hacerle entender es que tú ahora no tienes ese disco de instalación a mano y que, aunque no te lo corrija, quieres seguir trabajando con el texto en inglés que habías encontrado en una estupenda página web anglosajona. |